Narraciones Reflexivas

REFLEXIÓN DE UNA DOCENTE NOVEL

                                                                                                                                                                                  21 de Julio del 2020

Después que se anunció el inicio de las clases para el 06 de abril, mediante la modalidad a distancia. Sentí mucha satisfacción al saber que la educación no iba a parar, pero sobre todo que los niños y niñas iban a tener la oportunidad de continuar aprendiendo, ahora desde sus hogares y en compañía de sus padres. Me preguntaba ¿Cómo llegar hasta sus hogares? ¿Qué medios y estrategias utilizar para mantener la comunicación? ¿Cómo puedo motivar a las familias para asegurar el apoyo y acompañamiento a los niños en esta educación remota? ¿Cómo planificar las actividades entre docentes, a distancia?

 Sin duda una de las primeras acciones que como docente y mediador de los aprendizajes cumplí fue realizar un diagnóstico; llamé y escribí a cada padre de familia para obtener los medios de comunicación, con los que contaba cada uno de ellos. Así también conocer los recursos y posibilidades que tenían a su alcance para desarrollar los desafíos o retos que se planteaban dentro de cada sesión.

A hora que las familias se conectan a través de la TV, accediendo a los programas de Aprendo en casa.  Otro reto llegó a esta experiencia, la del trabajo colegiado permanente con las docentes. Luego de conectarnos al programa Aprendo en casa, las docentes nos organizamos y planificamos la actividad del día, adecuamos las competencias y desempeños pertinentes de acuerdo con la edad y al nivel en el que se encuentran nuestros estudiantes, así también realizamos actividades complementarias que les permitan comprender y afianzar mejor cada aprendizaje.

Uno de los mayores obstáculos ha sido la de mantener el interés y compromiso de parte de los padres para que continúen apoyando a sus niños en el desarrollo de los desafíos propuestos. Así también, el estado de salud de algunos integrantes de la familia repercutía en el estado de ánimo y motivación de los niños.  ¿Cómo poder apoyar a las familias? ¿Cuáles serán sus intereses y necesidades? ¿Qué estrategias debería utilizar para comunicarme mejor con ellos?

Para ello, decidí programar las videollamadas donde podría interactuar mejor con mis estudiantes y sus familias, conocer sobre sus estados de ánimo, conocer las necesidades de aprendizaje de cada niño y los intereses que demuestra cada uno de ellos. Toda esta experiencia me permitió aprender a ser más flexible, a adecuar cada actividad buscando que los niños puedan interiorizar aprendizajes significativos que los ayude a desarrollar su autonomía, sana convivencia en la familia y mejorar los aspectos socioemocionales.

Siento que el camino es aun largo y que cada día es un nuevo reto, como profesional aún debo desarrollar mis competencias digitales para crear contenidos que me ayuden en mi práctica pedagógica, donde pueda interactuar mejor con ellos y llevarlos a espacios tridimensionales. Es un desafío que pienso cumplir y sé que debo esforzarme para realizarlo.

Después de esta experiencia, siento que puedo definirme como una docente empática, reflexiva y resiliente. Ahora puedo decir que mi rol en esta educación a distancia es la de mediadora en el proceso educativo de mis estudiantes y sus familias, la que motiva y facilita experiencias de aprendizaje integrales en la vida de cada estudiante.


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